Hubo un silencio largo entre ellos. Adrián procesaba la humillación. Pero en el proceso su mente calculadora dibujó un escenario en el que la ambición tomó partido. Bajo al creencia de que Lyra o Lysandra, aun loa maba, vio la oportundid de manipularla y sacar el provechoa esa nueva oportunidad que no obtuvo la primera vez.
—¿Y qué gano yo? —preguntó con voz débil.
—Ganas no dormir en el suelo de una prisión y seguir viviendo una vida aceptable, No tan privilegiada como la que te dí la priemra