*—Uriel:
Si fuera por él, se habría quedado en la cama con Danny todo el fin de semana. No había nada más tentador que el calor de su cuerpo, su respiración tranquila y ese leve ronquido que Uriel juraba que nunca admitiría que encontraba adorable, pero no podía. A pesar de que era sábado y estaban técnicamente libres, tenía que supervisar personalmente un proyecto que le importaba más de lo que admitía, incluso si no era uno de sus habituales.
A regañadientes, había abandonado la cama cálida y