*—Uriel:
Uriel todavía no había podido salir de su sorpresa.
¿Qué hacía Danny frente a su puerta?
Danny parpadeó, igual de confundido, hasta que su rostro se iluminó con una sonrisa divertida.
—¿Uriel? —respondió, soltando una risa baja—. Espera, ¿qué haces aquí?
Uriel se rió también, ladeando la cabeza con incredulidad.
—Bueno, yo vivo aquí —respondió, y entonces se dio cuenta de algo crucial: Danny no sabía dónde vivía. Es decir, Uriel nunca le había dado su dirección, aunque sí lo hab