*—Uriel:
La cita de ayer había sido una victoria en toda regla.
Cuando Danny vio a su hijo, cuando las lágrimas se le escaparon de los ojos al verlo jugar tan libremente, Uriel lo observó en silencio, con el pecho hinchado de orgullo. No solo por el chico, sino por Danny mismo.
Había visto en su mirada algo que lo llenó de determinación: decisión pura. Danny estaba listo para pelear. Para recuperar a su hijo, para arrancarlo de las garras de quienes lo alejaban. Estaba dispuesto a hacer