*—Uriel:
Sus miradas se encontraron, y de inmediato, el ambiente se tensó. La misma electricidad de antes de la llamada de su hijo volvió a envolverlos.
Danny jadeó, y Uriel sintió su propio cuerpo reaccionar ante el sonido. Su mirada descendió instintivamente hasta su pelvis, donde su erección se marcaba evidente contra la tela de su pantalón. La visión encendió un fuego en su interior.
Demonios… Danny sabía exactamente cómo encenderlo con tan solo mirarlo.
Una sonrisa ladeada curvó los