Fui con ella y me acerqué invadiendo su espacio personal, me acabo de dar cuenta que tengo una esposa que hasta me regaña, pero no me ha dado los buenos días como se debe, señora D’ Luca.
—él se acercó con esa maldita voz seductora que posee y yo me quedé hipnotizada hasta que unió nuestros labios.
—las cosas fueron subiendo de tono y mis manos se deslizaban por su cuerpo, pero luego me separé.
—estaba en el maldito cielo, hasta que él me separó de su cuerpo, ¿qué paso?
—no te haré el amor aún,