Mi teléfono sonó y tuve que levantarme de la mesa y dejar la conversación a medias, aunque siento que Mía no estaba preparada para decir lo que yo necesito escuchar.
—hola, señor D’ Luca, hay problemas con las excavaciones, debe venir pronto a la oficina, ya que los socios están muy enfadados.
—Andrés, dile al chofer que esté listo para salir, nos vemos en la oficina, esto era lo último que me faltaba.
—¿Qué sucede?
—tengo problemas en el trabajo, creo que quizás esté a punto de quedarme en la