Si saja hubiera llevado pantalones, podría haber pateado al hombre con fuerza como venganza por la acción indecente que él acababa de cometer. Pero, lamentablemente, el vestido de novia que llevaba puesto solo dificultaba sus movimientos.
"¡Suéltame o gritaré!" ordenó Selena entre sus forcejeos.
En lugar de soltarla, Mateo tomó ambas manos de Selena, entrelazó sus dedos y luego los levantó hasta que las manos pequeñas de Selena quedaron por encima de su cabeza.
Selena no quería rendirse. Seguía