Mundo ficciónIniciar sesiónLos labios de Selena se sentían tan suaves y dulces. Justo como Mateo lo había imaginado. Con descaro, aun cuando sentía el fuerte empujón del puño de Selena contra su pecho, Mateo siguió succionando aquellos labios llenos y adictivos. Quería saborear también la lengua de la mujer que ahora ya era su esposa, pero el sonido de varias toses y carraspeos a su alrededor lo obligó a contenerse y soltar a Selena con desgana.
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