CAINE
Ella me había hecho una pregunta, pero yo no quería responder con palabras.
¿Cómo podría siquiera intentarlo?
No era poeta; no sabía cómo darle forma a las emociones que colisionaban dentro de mí y que ascendían a la superficie cuando Samira estaba cerca. Además, la forma en que me había estado tocando me hizo intensamente consciente de lo suave que era.
De lo cálida que estaba.
¿Podría culparse a alguien por querer saborear esa boca dulce suya? Especialmente cuando sus labios brillaban b