Samantha no tuvo más remedio que rendirse.
Samantha era una excelente oradora, toda una experta en conversaciones ingeniosas y mordaces. En principio había pensado agregar algo más, pero cuando Nicolás le dijo "mi señorita", esas palabras la silenciaron por completo.
Esa expresión "mi señorita" era la frase romántica más dulce que existía en el mundo, infinitamente más conmovedora que cualquier "bebé" o "amor".
Samantha cerró la boca con irritación.
Daniela fulminó a Nicolás con la mirada, como