Capítulo 728
Héctor miró las lágrimas en su rostro: —Si lloras así cuando aún no ha pasado nada entre esa mujer y yo, ¿no te morirías de llanto si realmente ocurriera algo?

Nadia rápidamente se defendió: —Qué presumido eres. ¿Quién dijo que estoy llorando por ti? Suéltame, ¡quiero cerrar la puerta!

Nadia se secó las lágrimas e intentó cerrar la puerta del coche.

Pero no pudo. Héctor la agarró por la muñeca, la sacó del asiento delantero y la metió en el asiento trasero.

Nadia forcejeó: —¿Qué estás haciendo?
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