¿Se había ido?
Héctor caminó hasta la puerta y la abrió.
Afuera estaba una joven y hermosa mujer, quien al ver a Héctor se sorprendió y rápidamente se sonrojó: —Señor Celemín.
Héctor miró a la mujer: —¿Me conoces?
—¿Hay alguien en toda Costa Enigma que no conozca al señor Celemín? Por supuesto que lo conozco, aunque el señor Celemín no me conoce a mí.
Esta mujer había sido enviada por Nadia, y por supuesto sabía a qué venía: a satisfacer a un hombre.
Un hombre relacionado con Nadia definitivamen