Del baño llegaba el sonido de agua corriendo, Valentina ya estaba bañándose.
Mateo se paró junto a la ventana, abriéndola para que la brisa fría entrara y disipara el calor de su cuerpo.
Solo pensar en la figura madura y seductora de Valentina lo hacía hervir de pasión.
Imágenes de su intimidad tres años atrás inundaron su mente, haciéndolo perder el control.
Realmente la había extrañado. Muchísimo.
Pronto el sonido del agua cesó. Mateo cerró la ventana, y en ese momento la puerta se abrió. Vale