Daniela lo miró fijamente. —Diego, me llevas en tu corazón, tú me quieres.
No era una pregunta, sino una afirmación.
Diego se quedó paralizado.
—No lo niegues, porque ya sé la respuesta. Negarlo sería mentir. Diego, tú me quieres y yo te quiero a ti.
Diciendo esto, Daniela levantó la cabeza y besó directamente sus finos labios.
Diego se sorprendió, sin esperar que ella fuera tan audaz como para besarlo. Intentó apartarla. —Daniela...
Pero fue inútil. Daniela se aferraba a su cuello con fuerza, y