Viviana apretó los puños, con los ojos llenos de celos. Aunque estaba comprometida con Diego, sabía que él siempre había tenido a Daniela en su corazón. Era intuición femenina.Ahora Daniela volvía a entrometerse, provocándole una intensa sensación de amenaza.
Realmente amaba a Diego y no quería perderlo.
—Señorita Veloz, ¿qué está pasando exactamente?
Viviana, de mal humor, les gritó: —¡Lárguense todos!
La gente se dispersó rápidamente.
En ese momento llegó don Jaime y miró a Viviana. —Vivi, ¿qu