Lejos de rechazar a Valentina, Luis se le declaraba frente a Mateo.
Luciana y Dana lo miraban, incrédulas. —¡Luis!
¿Se había vuelto loco? ¿Realmente iba a quedarse con las sobras de su amigo?
La mirada de Mateo se posó en sus manos entrelazadas.
—Por supuesto que puedes. Haz lo que quieras con ella —dijo con frialdad antes de marcharse.
Luciana corrió tras él.
Valentina observó con atención la dirección por donde se fue. Qué cruel era, permitiendo que Luis la cortejara, diciendo que hiciera lo q