Mateo se marchaba y Luciana corrió tras él. —¡Espérame!
...
El juego había terminado y Valentina se disponía a marcharse del bar con Luis y Camila.
—Gracias por lo de antes —sonrió Luis.
Ella negó con la cabeza. Luis no la había besado realmente; al sostener su rostro, había besado sus propios dedos, aunque para los demás pareció real.
—¿Ahora estamos a mano por el tónico? —sonrió Valentina.
Atrás de ellos, se escuchó la voz de Dana. —Luis, espera.
Valentina se giró, mientras ella se acercaba.
—