Héctor miraba a Luciana con adoración.
Ángel observaba la escena con satisfacción, mientras Catalina curvaba discretamente sus labios en una sonrisa. Sus maquinaciones finalmente habían dado fruto.
...
Por la noche, Luciana regresó a su habitación, y pronto Catalina la siguió: —Luciana.
La actitud de Luciana hacia Catalina era muy fría: —¿A qué has venido?
—Luciana, he venido a verte. En un par de días te irás con el señor Celemín a Costa Enigma. Te echaré de menos.
Era cierto que Catalina echar