Mateo miró a Luciana y negó con la cabeza:
—¡Imposible! ¡El niño no puede ser de Daniel! ¡El niño es mío!
Las manos de Luciana a sus costados se apretaron en puños, casi mordiéndose las encías de frustración. ¿Por qué Mateo reaccionaba tan fuertemente cuando ella decía que el hijo de Valentina era de Daniel?
¿Por qué estaba tan seguro de que el niño era suyo?
Luciana preguntó:
—Mateo, ¿por qué reaccionas así? Recuerdo que no te gustaban los niños, pero, ¿acaso deseas que el hijo de Valentina sea