Catalina continuó:
—Entonces, cuéntale al señor Figueroa sobre el embarazo de Valentina. ¡Podemos usar la mano del señor Figueroa para deshacernos de este niño!
La preocupación de Luciana se desvaneció por completo. Había entendido perfectamente la intención de Catalina y no pudo evitar levantar el pulgar en señal de aprobación.
Catalina añadió:
—Pero antes de ir a ver al señor Figueroa, debes preparar algo más. ¡Debemos asegurarnos de que todos crean que el niño de Valentina es de Daniel!
Lucia