Daniela y Diego caminaban por el pasillo. Daniela preguntó: —Diego, ¿quién era esa mujer? ¿Para qué te llevó a la habitación del hotel?
Diego retiró su brazo del agarre de Daniela: —No tengo obligación de responder a ninguna de tus preguntas.
En ese momento, Daniela levantó la mano y tocó su frente: —Diego, ¿por qué estás tan caliente? ¿Tienes fiebre?
El tacto suave de su mano junto con la dulce fragancia juvenil que emanaba al acercarse hizo que los ojos de Diego enrojecieran ligeramente. Apart