Daniela iba a perseguir a Diego, pero Mauro la agarró del brazo. —¿A dónde vas? No vayas.
Daniela lo apartó con fuerza. —¡No te metas!
Daniela corrió tras Diego.
Mauro apretó los puños con enojo.
…
Daniela siguió a Diego hasta un pequeño hospital. Sandra estaba en una cama blanca, aún inconsciente.
Diana lloraba sin parar, su rostro estaba pálido de miedo; una vecina la consolaba.
Diego se acercó inmediatamente. —¡Diana!
—¡Diego!— Diana se lanzó a los brazos de Diego, llorando desconsoladamente.