Pero no podía dormir. Pronto, volvieron a sonar golpes en la puerta. Alguien más había llegado.
¿Quién sería esta vez?
Valentina abrió la puerta de la habitación y encontró a Fernando, que había venido apresuradamente. —Señora.
Valentina salió. —Fernando, ¿qué haces aquí?
Fernando lucía preocupado. —Señora, el presidente fue drogado en la casa de los Méndez. Por favor, vaya a verlo a Altabruma.
—¿No te pidió que le buscaras una mujer? No iré. —Dijo, intentando volver a la habitación.
—¡Señora! —