Mateo, con expresión severa, respondió:
—Las placas de Gael tienen libre acceso en Nueva Celestia, bloquear las calles no servirá.
—¿Entonces, qué hacemos, señor? —Preguntó Fernando.
Mateo sacó su teléfono y llamó a Ignacio, el padre de Gael. Las familias Figueroa y Zambrano mantenían una estrecha relación, tanto que, por respeto, Mateo debía llamarlo "tío Ignacio".
La llamada se conectó rápido:
—¿Mateo? ¿A qué debo tu llamada? —Se escuchó la voz de Ignacio.
—Tu hijo se llevó a alguien que me pe