Como cualquier chica enfrentando un asalto sexual, Valentina estaba aterrada, era imposible mantener la calma en una situación así.
—¡Suéltame! ¡Aléjate! ¡Ah! —Gritaba, mientras intentaba defenderse como podía.
¡BAM! La puerta se abrió de una patada. Era Mateo.
Con pasos firmes, agarró a Gael y lo arrancó de encima de Valentina, propinándole un puñetazo directo al rostro. Gael cayó estrepitosamente al suelo y él continuó golpeándolo con un segundo, tercer puñetazo... hasta dejarle el rostro cubi