Nicolás sintió su corazón lleno de calidez. Sin importar qué tan ocupado estuviera afuera, en casa siempre había una luz encendida esperándolo. Aquí estaban su esposa y su hijo, y toda esa felicidad se materializaba en este momento. Al final del día, esto era todo lo que una persona podía desear en la vida.
Nicolás abrazó a Daniela y puso su gran mano sobre su vientre prominente.
—Ya tienes casi seis meses de embarazo, es el momento más difícil. De ahora en adelante duérmete más temprano, yo me