Margot miró la alfombra:
—Esta alfombra es importada de Irán, ¿verdad? ¡Qué suave! Esta lámpara de cristal es importada de Alemania, ¿no? ¡Cómo brilla! Este sofá...
La envidia de Margot se desbordaba y ya no podía ocultarla.
—Margot, ¿no dijiste que tu situación familiar no era buena? ¿Cómo conoces toda esta decoración? —preguntó Daniela.
Margot se tensó. Levantó la cabeza y se encontró con esos ojos cristalinos y transparentes de Daniela.
Ahora Daniela la estaba mirando.
Margot hubiera querido