Capítulo 66 —Si el Diablo calla, todos callan
Narrador:
El auto se detuvo frente a la mansión y, apenas Luigi bajó para ayudar a Valeria, las puertas se abrieron como si toda la casa hubiera estado conteniendo la respiración.
Mateo fue el primero en aparecer. Caminó rápido hacia ellos, con el ceño fruncido… hasta que la vio bien de cerca.
—Valeria… —la miró de arriba abajo —te ves fatal.
Valeria soltó una carcajada suave, débil pero auténtica.
—Gracias, Mateo. Qué dulce eres. ¿Siempre tan encant