El Design District de Miami brillaba bajo el sol de enero con una pulcritud ofensiva, para Alma, caminar por esas calles flanqueadas por palmeras perfectas y fachadas de cristal era como transitar por un set de filmación donde ella no conocía el guion.
Aunque vestía un costoso conjunto de lino color crema que Iván le había regalado, se sentía disfrazada, cada vez que cruzaba su mirada con los escaparates de Prada o Hermès, veía a la chica que limpiaba oficinas en Hialeah pidiendo permiso para e