El estruendo del motor de la retroexcavadora sacudió los cimientos de la propiedad, haciendo que las lámparas de cristal del techo tintinearan como una advertencia fúnebre, el polvo empezó a filtrarse desde las molduras del techo.
Alister Thorne no buscaba entrar para recuperar los documentos, buscaba convertir la casa de seguridad en un mausoleo de cemento y acero.
Iván y Henry se miraron en medio del caos, Iván, el magnate que siempre lo tuvo todo, y Henry, el fantasma que vivió en las sombra