Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa isla privada de los Lockwood, un santuario de palmeras inclinadas y brisa con olor a hibisco, se había convertido en un remedo de libertad, los primeros días de exilio transcurrieron en un letargo extraño, donde el lujo de la villa contrastaba violentamente con la devastación interna de sus habitantes.
Iván, Alma, Elena y los niños compartían las comidas en una mesa larga de madera de deriva, pero el lugar que solía ocupar Henr







