Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en el túnel de drenaje era una bofetada de humedad y podredumbre.
Iván Lockwood, el hombre cuyas manos solían manejar solo plumas de oro y volantes de cuero, ahora las usaba para apartar escombros en la oscuridad absoluta de la tubería, Alma iba delante, guiada por la luz mortecina de su teléfono, sintiendo el frío del agua estancada calándole los huesos.
— Mi madre dijo que Ricardo tardaba veinte minutos en cruzar d







