Mundo ficciónIniciar sesiónYoli
Llegamos a la funeraria y mis tías ya estaban allí; mi abuela sentada al lado del ataúd lloraba en silencio. Me acuclille y recosté la cabeza en su regazo, entonces lloró audiblemente y me abrazo con fuerza.
— ¡Ay mi niña, mi princesa los hijos no deberían irse primero que los padres, eso no debería ser. - yo sollozaba y gemía producto del dolor







