Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que siguió al estrépito metálico en la habitación de Brooke fue tan denso que Helena pudo escuchar el zumbido eléctrico de los monitores a los que estaba encadenada.
Magnus permaneció inmóvil junto a la puerta principal, con la mano aún suspendida sobre el picaporte de bronce. Sus hombros, anchos y rígidos bajo el sastre azul marino, se tensaron con una lentitud que helaba la sangre.
Helena clavó l







