Mundo ficciónIniciar sesiónEl impacto contra el pavimento mojado del estacionamiento le arrancó el aire de los pulmones con un chasquido seco. Alexander rodó sobre el asfalto, sintiendo cómo el agua helada de la tormenta, que volvía a azotar la costa de Miami, se colaba de inmediato por las costuras rotas de su esmoquin a medida.
— Y no vuelvas a pisar Star Island si aprecias tu miserable vida, chaval — escupió el jefe de seguridad de Magnus, un gorila de dos metros







