Mundo ficciónIniciar sesiónLa tormenta tropical azotaba la fachada de la mansión con una violencia ciega, transformando la cornisa de piedra del ala este en una trampa mortal de agua resbalosa.
Alexander avanzaba pegado a la pared exterior, con la respiración contenida y la gabardina empapada pesando como el plomo sobre sus hombros.
La migraña seguía picando detrás de sus ojos, pero el rastro de la sangre de los Williams que ahora sabía que corría por sus venas le daba un impulso salvaje, casi suicida.







