Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido del fin del mundo no es un estallido limpio. Es un quejido prolongado y espantoso de acero retorciéndose, el estruendo de los cristales reforzados pulverizándose en millones de diamantes invisibles y el golpe seco, sordo, de dos toneladas de metal perdiendo el control en la autopista.
Cuando el camión de remolque embistió el flanco izquierdo del auto blindado en donde la familia se trasladaba, la física anuló cualquier intento de Alex







