Mundo ficciónIniciar sesiónEl ronroneo del motor del auto blindado era el único sonido que competía con el azote del viento marino.
Tras dejar atrás el muelle de Islamorada, los neumáticos devoraban el asfalto húmedo con una urgencia que nadie se atrevía a verbalizar.
El peligro inmediato había quedado en la playa, pero la atmósfera dentro del AUTO no era de paz, era una densa mezcla de alivio y paranoia.
El aire olía a pólvora,







