Mundo ficciónIniciar sesiónLa camioneta pick-up negra huyó devorando el asfalto húmedo, dejando tras de sí un rastro de neumáticos quemados y el eco del peor error de su vida. El secuestro de Alexander junior se había consumado en un parpadeo de violencia ciega.
En el interior del auto volcado, el silencio regresó con una crueldad asfixiante. El aire, saturado de pólvora y el olor acre del radiador destrozado, se estancó en los pulmones de Helena.
Ella seguía de rodillas, con los dedos ensangrentados y la







