Zara
Después de comer me sentí mejor, aunque aquello no me duró mucho. La debilidad en mi cuerpo es aterradora.
Por un momento llegué a pensar que realmente podría sobrevivir a esto, que viviría para ver a mi bebé nacer y crecer, pero mi cuerpo me dice lo contrario. Ni siquiera creo ser capaz de aguantar hasta el final de la semana.
Hago el amago de levantarme de la cama, y casi como un relámpago, Damon se aparece de no sé donde y me sujeta de los codos para evitar que me caiga.
—Estoy bien —le