Damon
Dos meses, dos condenados meses y tres semanas es el tiempo que llevo sufriendo ver a mi pequeña cachorrita postrada en esa cama sin despertar. Y ahora que por fin la veo abrir los ojos de nuevo y la esperanza intenta arraigarse en mi interior, entonces resulta que ella ya se ha rendido.
Mi mayor deseo es que ella sobreviva. Por supuesto que también quiero que nuestro hijo lo haga, pero la información disponible no es demasiado alentadora.
Mi último rayo de esperanza es convertirla en lo