Capítulo 79
Ese mismo día, Alexander regresó más temprano a casa. Isadora se extrañó al verlo subir directamente a la habitación, sin siquiera buscarla para el beso habitual. Eso no era común, él siempre hacía hincapié en ese gesto, por más cansado que estuviera.
Pero ella lo comprendió. También estaba devastada. Ambos intentaban lidiar con el dolor a su manera… y, en ese momento, el silencio parecía ser el único refugio posible.
Alexander permaneció callado durante casi toda la cena. Revolvía