Capítulo 71
Alexander regresó, equilibrando con cuidado una bandeja de plata. El aroma de café fresco y croissants aún calientes se esparció por el ambiente, pero nada era más dulce que la visión de Isadora envuelta en las sábanas revueltas, el cabello desaliñado y los ojos soñolientos brillando al verlo.
— Pensé que habías huido después de la noche que te di — bromeó, la voz aún ronca de sueño, tirando del edredón hasta la barbilla.
Alexander dejó la bandeja sobre el tocador y se acercó, desli