Capítulo 272
Roger se quedó unos segundos simplemente mirándola, el cabello despeinado, el pijama suave, la mirada cariñosa. Aquella imagen, simple e íntima, lo dejó completamente indefenso.
Sin decir nada, se inclinó y la besó.
Esta vez el beso fue diferente,más intenso, más profundo. Lívia correspondió sin vacilar, los dedos aferrándose a sus hombros.
El corazón de Roger se aceleró. Sintió que su cuerpo reaccionaba de una manera casi incontrolable.
Pero pronto recuperó el aliento y, con un es