Capítulo 252
Media hora después, Oliver salió del edificio de la empresa. Aún sentía el leve perfume dulzón de Aurélie que parecía haberlo seguido hasta el auto. Soltó un suspiro pesado antes de encender el motor y salir.
En el primer semáforo en rojo, recordó su mirada: directa, firme, casi desafiante. No era el tipo de mirada que uno recibía todos los días en la oficina.
En el segundo, el recuerdo de su voz resonó en su mente, suave y provocativa. Eso le hizo apretar el volante con más fuerza