Capítulo 128
—No puedo creer que tu mente haya llegado tan lejos.
—Te estaba exhibiendo como un trofeo, marcando territorio al sostener tu brazo.
—Estaba siendo educado.
Alex se detuvo tan pronto llegaron al jardín y, mirándola serio, dijo:
—Lo defiendes demasiado. ¿Están juntos?
—Claro que no. Yo no soy tú.
La última frase de ella lo hirió, y él suspiró tenso.
—Ya dije que no hice nada —respondió cansado.
—Será mejor que regrese al salón —murmuró Isadora, intentando disimular el nerviosismo.
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