Capítulo 100
Seis años después, Alexander estacionó el coche en el garaje, como hacía todos los días al volver del trabajo. El reloj marcaba las siete de la noche. Le extrañó el silencio. Ningún sonido de risas de niños, nada.
Frunció el ceño, apagó el motor y salió del coche. Tomó la carpeta del asiento trasero y caminó hasta la puerta principal. Al girar la llave, notó que las luces estaban apagadas.
—Qué extraño... —murmuró para sí.
Apenas dio el primer paso dentro de casa, las luces se ence