Perspectiva de Arielle
.
Estoy de pie, en medio del salón, con las manos heladas y los latidos disparados. Acabo de confesarle a Daniel que estoy embarazada.
Dispuesta a soportar sus gritos, a sus acusaciones a que me diga que soy la peor persona y que he roto su confianza. Porque me lo merezco.
Pero él, en lugar de gritarme, de insultarme o lanzarme algún reproche, me ha dicho que tiene una relación con un hombre desde hace dos años. Que es gay. Que nunca me tocó porque no podía. Porque j