Perspectiva de Darius Harrington
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Salgo del hospital maldiciendo entre dientes.
—Imbécil… —escupo al vacío, con los nudillos tan apretados que crujen.
El aire afuera está denso, húmedo, como si el mundo supiera que acabo de ver un castillo de mentiras a punto de venirse abajo.
«Ese malnacido. Ese maldito idiota»
Camino hasta mi auto como una fiera contenida. Abro la puerta de un tirón y me dejo caer en el asiento, apoyando la frente en el volante por un segundo. Solo un segundo. Luego gol